Las aventuras gráficas están empezando a ver en Wii una plataforma de expansión y experimentación que hizo que los más optimistas viéramos en la consola todo un instrumento para un ya necesario desarrollo del género, como ya demostró Zack y Wiki hace cinco meses y promete volver a hacer Sam & Max. Sin embargo, cada cierto tiempo nos llegan juegos que son portaciones directas de lo que ya vimos en PC o PS2, y que poco o nada buscan innovar. Secret Files: Tunguska, como Agatha Christie y algún otro del género, es uno de esos juegos, un port que permanecio igual que el original de hace casi dos años.
No obstante, no hay que desprestigiar de ninguna manera lo que es una labor de expansión de catálogo en el castigado género de las aventuras gráficas en Wii. Además, Tunguska se radicaliza en este sentido, pues presenta una jugabilidad y apariencia tÃpicas de las aventuras de antaño, aquellas de Sierra, LucasArts y demás. Las caracterÃsticas básicas del género se agrupan en este tÃtulo llevando una pieza que parece sacada de la década de los 90 hasta todo tipo de jugadores, pues Secret Files no es, para nada, una aventura gráfica difÃcil, ni de resolver ni de manejar.
Tan sólo con el Wiimote el jugador podrá acompañar a los protagonistas a través de un viaje lleno de intrigas y recuerdos, puzzles y exploración, y conversaciones de todo tipo. Su estética también recuerda exageradamente a los tÃtulos de antaño, con gráficos que mezclan las 2D y las 3D. El puntero, la interacción con diversos objetos del escenario, inventario, mezcla de objetos, puzzles y una historia que invita a seguir jugando: Wii recibe una aventura gráfica de las de la vieja usanza. No le viene mal.
Como ya vimos en otras aventuras gráficas recientes, Rusia y sus misterios bélicos vuelven a ser el marco ideal para una historia que empieza con una potente explosión, unida indirectamente al pasado, al caos de Tunguska de 1908. Nina Kalenkov es la protagonista, y a quien casi siempre acompañaremos, pues un segundo personaje masculino aparecerá a lo largo de la aventura. Su personalidad fuerte e inteligente se vé pellizcada por la desaparición de su padre, lo que la obligará a embarcarse en una búsqueda por todo el mundo en la que se irán desvelando más y más secretos relacionados con la pérdida y la verdadera historia de la explosión de 1908.
Una trama tan profunda de fondo, que se va abriendo de lo particular a lo universal, requerirÃa una velocidad narrativa intensa, una jugabilidad impresionante y a la altura de los descomunales acontecimientos que vamos viviendo. Sin embargo, y éste ya es uno de los puntos negativos de Tunguska, nos encontraremos con todo lo contrario, resolviendo puzzles muy sencillos, de poca envergadura argumental y de corte tan clásico y básico que ya quedan desfasados al lado de lo que hemos visto en otros tÃtulos, como el galardonado y omnipresente Zack y Wiki.
El viaje, eso sÃ, será colosal y nos hará recorrer parajes de todo el mundo. Cumbres nevadas, cuevas, ruinas, ciudades, aldeas, laboratorios, o hasta el interior de un famoso tren siberiano. Cada nuevo escenario nos planteará nuevas búsquedas, nuevos puzzles para poder pasar a la siguiente zona y ver el vÃdeo correspondiente que nos narre un poco más de la intrigante historia que, eso sÃ, va exageradamente lenta y parándose en todo tipo de trivialidades innecesarias, como conversaciones intrascendentales, visitas que nada tienen que ver con el argumento principal, apariciones de personajes que sólo distraen, etc. Y esta forzada labor de alargamiento de la trama mediante insignificancias dramáticas se nota desde las primeras horas de juego.
La jugabilidad de Secret Files: Tunguska parte de los clásicos del género, como ya hemos dicho antes. Con el puntero tendremos que ir señalando a dónde queremos mover a Nina, qué objeto inspeccionar (botón B) y cuál coger (A). Nos moveremos por escenarios prerrenderizados en dos dimensiones, puros lienzos sin profundidad real y que recorrer exaustivamente para encontrar en ellos todo lo fundamental. También podremos hacer uso del Nunchuk para manejar a la protagonista con el joystick.
Cada estancia está plagada de pÃxeles concretos con los que interactuar, ya sea explorándolos o recogiendo objetos que irán directamente a nuestro inventario. Éstos suelen ser los tÃpicos, y son muy variados, van desde una cuerda o una llave, hasta un mapa o una piedra extraña. Dicho inventario se despliega con la cruceta del Wiimote, y nos permitirá fusionar unos objetos con otros para conseguir herramientas y utensilios que nos saquen de los distintos obstáculos que encontremos a nuestro paso. Pero no serán uniones muy ingeniosas ni complejas, sino mezclas casi obvias de dos o tres objetos y para un único uso. TÃpico de las aventuras gráficas más clásicas.
Pese a no ser difÃcil, para los más impacientes hay un botón de ayuda, el botón 1. Con él, se nos hará todo mucho más fácil, rozando lo patético, pues se nos indicarán todos y cada uno de los elementos con los que el personaje puede interactuar en los escenarios, delimitando su posición en la pantalla. Esto hará que casi nunca nos atasquemos y tentará a todos en cuanto haya cierto descenso de velocidad jugable, lo que hace perder al juego una de las grandes caracterÃsticas de las aventuras gráficas: la satisfación al resolver un puzzle o encontrar un objeto que nos traÃa varios dÃas de cabeza.
Por la sencillez de su manejo y la reprochable ayuda exagerada que presta el botón 1 podemos decir que Tunguska es una aventura gráfica sencilla, apta para cualquier jugador y que puede llevar su historia hasta los más impacientes y hasta detractores del género. En su versión para PC ya era asÃ, y ahora en Wii se radicaliza mucho este aspecto. No obstante, su sabor a juego retro acompañado de un apartado gráfico estéticamente cuidado y colorido, del que hablaremos a continuación, harán que el tÃtulo también guste a los amantas del género, aunque menos de lo que se podrÃa haber conseguido.
Uno de los puntos más espectaculares de Secret Files: Tunguska es su apartado técnico, a pesar de
ser peor que el de PC en definición y viveza. Sin explotar de ninguna manera el hardware de Wii, la aventura de Nina nos deja auténticas obras de arte pictórico en dos dimensiones como escenarios y unos correctÃsimos personajes en 3D, con buenas animaciones, sombras, cantidad de polÃgonos, etc. Dicha mezcla funciona a la perfección en cuanto a jugabiliadad y apariencia estética. Las localizaciones están tratadas siempre con un punto evocador, con una luz sugerente y un colorido deslumbrante, jugándose también hasta con los planos y los engaños ópticos.
Por su parte, la música no es demasiado penetrante. Durante el juego apenas hay, salvo en momentos de más tensión dramática o en los vÃdeos que narran la historia. Los efectos de sonido sà son más que adecuados, lo mismo que sucede con las voces, que están perfectamente dobladas y con un trabajo de interpretación muy aceptable. No obstante, en los momentos melódicos, las diferentes canciones acompañan perfectamente a la acción y están bien confeccionadas.
La historia se guÃa principalmente mediante vÃdeos prerrenderizados y diálogos. Los primeros se mezclan perfectamente con los momentos ingame, pues apenas hay transición consiguiéndose un efecto muy logrado. Los diálogos, por su parte, a veces se estancan demasiado y restan velocidad a la historia, pues se hacen largos y connotan cierta sensación de artificiales o innecesarios.
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